qanda-logo
search-icon
Símbolos
apple-logo
google-play-logo
Problema
solution-image
$so\left(Tzotzi$ d. El hombre perezoso $\left(Tzotzi1-chiapas\right)$ Esta es una historia de no creerse, demasiado desgano, demasiadas ganas de no hacer nada, y demasiada suerte para un mismo ser. En un apartado pueblo metido en un monte vivía un hombre muy, pero muy perezoso, tanto que durmió cinco días luego de nacer, y la leche materna se la daban con una cucharilla mientras dormía. Difícilmente aprendió a vestirse por su cuenta, y todo el día se la pasaba echado. Nunca había trabajado, solo comía y se tiraba donde le placía. Sus pnaodvriea s, ya cansados de tanta mala actitud y de tanta holgazanería, decidieron buscarle una para casarlo, a ver si con eso lograrían que se acabara su mal. Extrañamente lograron que el joven consiguiera pareja, todos sabían de su mal comportamiento, y de cómo lo único que hacía era $e|a,$ $pues$ $ya$ $t0$ $dormir$ $y$ $dormir$ No pasó mucho y se casaron y tuvieron un hijo. El nacimiento del niño trajo $eSPeranza9$ a la familia de que el joven cambiara su actitud, pero no fue así, se volvió más flojo. Los padres le $pidieron$ a un amigo que aceptara volverse compadre del perezoso para convencerlo de ir a trabajar al campo, y así fue. Sin embargo, el joven seguía de holgazán, su y en nada ayudó con las herramientas, ni con el trabajo. El compadre solo se quejaba por actitud. Un día, ya cansada por tanta dejadez y pereza, la mujer decidió dejarlo en casa, abandonarlo y $e9resa$ con sus padres. $-Vo|ye\left(as$ pronto, lo sé, el duende me lo dijo. $-iCua$ duende? $-respondid$ la $muieI-E$ pronto me traerá los diamantes que me prometió, porque decidí qué hablas? –Nqous e qvumee me os pidió mi compadre que cortara, y que era su $casa.-iEstas$ loco! ¡nDo e cortar el árbol pronto -dijo el perezoso, y hasta allí hablaron ese día. La mujer se fue adonde el compadre y le preguntó si era cierto eso del árbol, y él le dijo que sí. Tras eso, la joven se quedó pensando. Al día siguiente, en la noche, la joven vio una pequeña figura caminado por el sendero que llevaba a su casa. La criatura tenía una caja dorada que emitía un brillo blanco curiosa y pensativa, la siguió. Como cosas de no creerse, la criatura enetrn ó los bordes. La mujer, en casa de la mujer, duró unos instantes allí, y luego salió con las manos vacías. La joven esperó diez minutos, y se dispuso a entrar a su $casa-Te$ dije que regresarías. Mira lo que me trajo el duende, mi regalo, solo para mí y para disfrutarlo con quien $guiera-$ -dijo el perezoso. En efecto, todo lo soñado fue cierto. El perezoso vivió una vida de lujos increíble junto $nt0$ $alos$ suyos, que ahora lo amaban por ser millonario, y no lo $uz9aban$ Lo extraño fue que, $a|mori$ el $perezos0,$ ya viejo, todos sus al tesoro del duende se descendientes quedaron en la ruina, pues todas las riquezas $as0ciadas$ desvanecieron.
Secundaria
Español
Contenido de la pregunta
explica el cuento
Solución
answer-user-profile-image
Profesor de Qanda - Profe20
answer-reply-image
listo ??
Problemas similares
search-thumbnail-
$Casa$ tomada 
Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas 
antiguas sucumben a la mas ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos 
de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia. 
Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa 
casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, 
levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones 
por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no 
quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando 
en la casa profunda y silenciosa y como nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces 
llegábamos a creer que era ella la que no nos dejo casarnos. Irene rechazo dos pretendientes 
sin mayor motivo, a mi se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. 
Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y 
silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por 
nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos 
primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los 
ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese 
demasiado tarde. 
Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal 
se pasaba el resto del día tejiendo en No se porque tejía tanto, yo 
creo que las mujeres tejen cuando han labor el gran pretexto para no 
tricotas para el invierno, medias 
hacer nada. Irene no era así, tejía cosas el de de su veur n en 
$sofadesudomton0$ $ncncon$ $d0$ $cneal$ $ni$ $i$ $mp$ $n$ $la$ $Ayecc$ $iiaunch$ $ba$ $cag$ $ios0ye$ $n$ 
para mi, mañanitas y chalecos para ella. chaleco y después lo destejía en 
le agradaba; la canastilla el montón de lana 
un momento porque algo no 
encrespada resistiéndose a perder su forma algunas Los sábados iba yo al centro a 
comprarle lana; Irene tenía $feen$ mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que 
devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y 
preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada 
valioso a la Argentina. 
Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo 
importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, 
pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día 
encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. 
Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor para preguntarle a 
Irene que pensaba hacer con ellas. No ganarnos la vida, todos los meses 
llegaba plata de los campos y el dinero Pero a Irene solamente la entretenía el 
$necesitabam0$ $aamcntaba.Pe$ $sayamisem$ $iniend0yana$ 
tejido, mostraba una destreza maravillosa me iban las horas viéndole las manos 
como erizos plateados, agujas yendo y o dos canastillas en el suelo donde se 
agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso. 
3 

$3ai0co$ $nxxr-Bcs$ $n$ $0$ 
sala con 
Cómo no acordarme de la distribución de $ana$ $s$ $retirada$ la que 
gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes 
$acaE$ $4b$ $cna$ $sm$ $0$ $cco$ $n$ $0c$ quedlsa u aban roble aislaba esa 
mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con que de 
cocina, $n_{a}$ $m$ $2$ $m$ $de$ $→$ $h_{c}$ $0$ $p$ $ob$ 
parte del ala delantera donde había un baño, la $E1$ $ledab$ $m$ $n$ $0r$ $a$ $\pi $ $m$ $a$ $n$ $l0^{n}S^{m}m^{i}b^{p^{p}}la^{m^{de^{d}}}n^{ob}$ $n$ $o$ $d0$ $0$ $c$ $n^{9}d^{e}$ $0c$ $p0$ $b$ y el living 
central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. por un zaguán 
con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De por el zaguán, 
abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al 
frente el pasillo que conducía a la parte mas retirada; se 
franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro podía 
girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por que 
dpqe uuee s 
llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta de 
$173$ $0bcn5c$ $sc$ $ela$ $d$ $0$ $3$ $c0$ $s$ $\infty ^{10}$ de se a era 
$n$ $n4$ $0$ $c$ $pas1$ $ins$ $P$ $l$ $4$ $ac$ $cs$ $ch$ $0$ $cdncana$ $cs$ $e$ $sn$ $l$ $d$ 
muy grande; si no, daba la impresión de un departamento $a$ $and$ $40dcl$ $np0s1$ $ad$ $los$ $Pa$ $d$ $p0$ que ahora, 
pceraulo sa nao , $p^{311}$ $cne$ $sn$ $h$ $l$ $s0$ $dn$ $n$ $cs$ $b$ 
$and0$ $e$ $ac0$ $P$ $n$ $°d$ por debe 
apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta nunca 
íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la como 
se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad sus 
habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas una ráfaga se 
palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos sodpe la las carpetas de 
macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento 
después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos. 
Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. 
Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió 
poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de 
roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o 
en la biblioteca. El sonido venia impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la 
alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un 
segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me 
tire contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el 
cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para 
más seguridad. 
Fui a la cocina, calenté la pavita, 
y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate 
le dije a Irene: 
-Tuve que cerrar la puerta tomado parte del fondo. 
midreó l cpoan sislluos . $Hant$ $grave$ ojos cansados. 
Dejó caer el tejido y me 
$\left(Estas$ seguro? 
Asentí. 
$Fntonccs$ -dijo recogiendo las $gu\right)aS-$ tendremos que vivir en este lado. 
Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. 
Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mi me gustaba ese chaleco. 
Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada 
muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos 
en la biblioteca. Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia 
(pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y 
nos mirábamos con tristeza. 
-No está aquí. 
Y era una cosa mas de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.
$Casa$ tomada Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la mas ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia. Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y como nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejo casarnos. Irene rechazo dos pretendientes sin mayor motivo, a mi se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde. Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en No se porque tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han labor el gran pretexto para no tricotas para el invierno, medias hacer nada. Irene no era así, tejía cosas el de de su veur n en $sofadesudomton0$ $ncncon$ $d0$ $cneal$ $ni$ $i$ $mp$ $n$ $la$ $Ayecc$ $iiaunch$ $ba$ $cag$ $ios0ye$ $n$ para mi, mañanitas y chalecos para ella. chaleco y después lo destejía en le agradaba; la canastilla el montón de lana un momento porque algo no encrespada resistiéndose a perder su forma algunas Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía $feen$ mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina. Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; no tuve valor para preguntarle a Irene que pensaba hacer con ellas. No ganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero Pero a Irene solamente la entretenía el $necesitabam0$ $aamcntaba.Pe$ $sayamisem$ $iniend0yana$ tejido, mostraba una destreza maravillosa me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso. 3 $3ai0co$ $nxxr-Bcs$ $n$ $0$ sala con Cómo no acordarme de la distribución de $ana$ $s$ $retirada$ la que gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes $acaE$ $4b$ $cna$ $sm$ $0$ $cco$ $n$ $0c$ quedlsa u aban roble aislaba esa mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con que de cocina, $n_{a}$ $m$ $2$ $m$ $de$ $→$ $h_{c}$ $0$ $p$ $ob$ parte del ala delantera donde había un baño, la $E1$ $ledab$ $m$ $n$ $0r$ $a$ $\pi $ $m$ $a$ $n$ $l0^{n}S^{m}m^{i}b^{p^{p}}la^{m^{de^{d}}}n^{ob}$ $n$ $o$ $d0$ $0$ $c$ $n^{9}d^{e}$ $0c$ $p0$ $b$ y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte mas retirada; se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por que dpqe uuee s llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta de $173$ $0bcn5c$ $sc$ $ela$ $d$ $0$ $3$ $c0$ $s$ $\infty ^{10}$ de se a era $n$ $n4$ $0$ $c$ $pas1$ $ins$ $P$ $l$ $4$ $ac$ $cs$ $ch$ $0$ $cdncana$ $cs$ $e$ $sn$ $l$ $d$ muy grande; si no, daba la impresión de un departamento $a$ $and$ $40dcl$ $np0s1$ $ad$ $los$ $Pa$ $d$ $p0$ que ahora, pceraulo sa nao , $p^{311}$ $cne$ $sn$ $h$ $l$ $s0$ $dn$ $n$ $cs$ $b$ $and0$ $e$ $ac0$ $P$ $n$ $°d$ por debe apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la como se junta tierra en los muebles. Buenos Aires será una ciudad sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombos sodpe la las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos. Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o en la biblioteca. El sonido venia impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tire contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad. Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene: -Tuve que cerrar la puerta tomado parte del fondo. midreó l cpoan sislluos . $Hant$ $grave$ ojos cansados. Dejó caer el tejido y me $\left(Estas$ seguro? Asentí. $Fntonccs$ -dijo recogiendo las $gu\right)aS-$ tendremos que vivir en este lado. Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que me tejía un chaleco gris; a mi me gustaba ese chaleco. Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza. -No está aquí. Y era una cosa mas de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.
Secundaria
Español
search-thumbnail-$E1hibnid0$ $Franzkafka$ 
Tengo un animal curioso mitad gatito, mitad cordero. herencia de mi padre. En mi poder se ha desarrollado del 
todo; antes era más cordero que gato. Ahora es $0$ $Es$ $naher$ $mtadymtad$ $huranosy$ $c$ $a1s01ene1h$ Del gato tiene la cabeza y las uñas, del cordero el 
tamaño y la forma; de ambos los ojos, que son chispeantes, la piel suhaavce e y ajustada al cuerpo, los 
movimientos a la par saltarines y furtivos. Echado hueco de la ventana se un ovillo y ronronea; en el 
campo corre como loco y nadie lo alcanza. Dispara de $los9atosy9uiere$ $mau1laryabomina$ atacar a los corderos. En las noches de luna 
su paseo favorito es la canaleta del tejado. No sabe a los ratones. Horas y horas pasa al acecho 
ante el gallinero, pero jamás ha cometido un asesinato. 
Lo alimento a leche; es lo que le sienta mejor. A grandes tragos $sorb9$ la leche entre sus dientes de animal de presa. 
Naturalmente, es un gran espectáculo para los niños. La hora de 
visita es los domingos por la mañana. Me siento con 
el animal en las rodillas y me rodean todos los niños de la vecindad. 
Se plantean entonces las más extraordinarias preguntas, que no puede contestar ningún ser 
solo animal asi, por qué soy yo el poseedor $yn0$ otro, si antes ha habido un animal semejante $human0$ $y9wes$ Por qué hay 
sucederá despuéus n 
de su muerte, si no se siente solo, por qué $enO$ tiene hijos, como se llama, etcétera. 
No me tomo el trabajo de $cQn$ $cs\left(0$ me limito a exhibir mi propiedad, sin mayores explicaciones. A veces las 
criaturas traen gatos; una vez llegaron a $rae$ dos corderos. $contr$ sus esperanzas, no se produjeron escenas de 
reconocimiento. Los animales se miraron con mansedumbre desde sus ojos animales, y se aceptaron mutuamente 
como un hecho divino. 
En mis rodillas el animal ignora el temor y el impulso se siente mejor. Se 
de perseguir. Acurrucado contra mí es dce omun o animal, que aunque 
apega a la familia que lo ha $ca00$ Esa fidelidad $n0$ $es9$ $\times 190cn9n9$ es el recto instinto 
tiene en la tierra innumerables lazos políticos, no tiene un solo consanguíneo, y para quien es sagrado el apoyo que ha 
encontrado en nosotros. 
A veces tengo que reírme cuando resuella a mi alrededor, se me enreda entre las piernas y no quiere apartarse de mí. 
Como si no le bastara ser gato y cordero quiere también ser perro. Una vez $c50$ le acontece a $cua|gu1era$ yo no veía 
modo de salir de dificultades económicas, ya estaba por acabar con todo. Con esa idea me hamacaba en el sillón de 
mi cuarto, con el animal en las rodillas; se me ocurrió bajar los ojos y vi lágrimas que goteaban en sus grandes 
bigotes. ¿Eran suyas o mías? ¿Tiene este gato de alma de cordero el orgullo de un hombre? No he heredado mucho 
de mi padre, pero vale la pena cuidar este legado. 
Tiene la inquietud de los dos, la del gato y la del cordero, aunque son muy distintas. Por eso le queda chico el pellejo. 
A veces salta al sillón, apoya las patas delanteras contra mi hombro y me acerca el hocico al oído. Es como si me 
hablara, y de hecho vuelve la cabeza y me mira deferente para observar el efecto de su comunicación. Para 
complacerlo hago como si lo hubiera entendido y muevo la cabeza. Salta entonces al suelo y brinca alrededor. 
Tal vez la cuchilla del carnicero fuera la redención para este animal, pero él es una herencia y debo negársela. Por eso 
deberá esperar hasta que se le acabe el aliento, aunque a veces me mira con razonables ojos humanos, que me 
instigan al acto razonable. 
C. Realiza 
$2acon$ $moch$ atención lo siguiente: 
$Actinidad:cambia$ los ojos, cambia la realidad 
Las impresiones que tenemos sobre una historia pueden cambiar radicalmente dependiendo de quién nos la 
cuenta. Vuelve a escribir el relato que acabas de leer, pero hazlo como si fueras el gato-cordero. Antes de 
comenzar con esta nueva versión, piensa qué tipo de personalidad tendrá este curioso animal. ¿Es astuto o 
torpe?, ¿es valiente o asustadizo?, ¿tiene algún plan para el futuro?, realmente quiere o el humano con el que 
vive sencillamente no logra comprenderlo jamás?
$E1hibnid0$ $Franzkafka$ Tengo un animal curioso mitad gatito, mitad cordero. herencia de mi padre. En mi poder se ha desarrollado del todo; antes era más cordero que gato. Ahora es $0$ $Es$ $naher$ $mtadymtad$ $huranosy$ $c$ $a1s01ene1h$ Del gato tiene la cabeza y las uñas, del cordero el tamaño y la forma; de ambos los ojos, que son chispeantes, la piel suhaavce e y ajustada al cuerpo, los movimientos a la par saltarines y furtivos. Echado hueco de la ventana se un ovillo y ronronea; en el campo corre como loco y nadie lo alcanza. Dispara de $los9atosy9uiere$ $mau1laryabomina$ atacar a los corderos. En las noches de luna su paseo favorito es la canaleta del tejado. No sabe a los ratones. Horas y horas pasa al acecho ante el gallinero, pero jamás ha cometido un asesinato. Lo alimento a leche; es lo que le sienta mejor. A grandes tragos $sorb9$ la leche entre sus dientes de animal de presa. Naturalmente, es un gran espectáculo para los niños. La hora de visita es los domingos por la mañana. Me siento con el animal en las rodillas y me rodean todos los niños de la vecindad. Se plantean entonces las más extraordinarias preguntas, que no puede contestar ningún ser solo animal asi, por qué soy yo el poseedor $yn0$ otro, si antes ha habido un animal semejante $human0$ $y9wes$ Por qué hay sucederá despuéus n de su muerte, si no se siente solo, por qué $enO$ tiene hijos, como se llama, etcétera. No me tomo el trabajo de $cQn$ $cs\left(0$ me limito a exhibir mi propiedad, sin mayores explicaciones. A veces las criaturas traen gatos; una vez llegaron a $rae$ dos corderos. $contr$ sus esperanzas, no se produjeron escenas de reconocimiento. Los animales se miraron con mansedumbre desde sus ojos animales, y se aceptaron mutuamente como un hecho divino. En mis rodillas el animal ignora el temor y el impulso se siente mejor. Se de perseguir. Acurrucado contra mí es dce omun o animal, que aunque apega a la familia que lo ha $ca00$ Esa fidelidad $n0$ $es9$ $\times 190cn9n9$ es el recto instinto tiene en la tierra innumerables lazos políticos, no tiene un solo consanguíneo, y para quien es sagrado el apoyo que ha encontrado en nosotros. A veces tengo que reírme cuando resuella a mi alrededor, se me enreda entre las piernas y no quiere apartarse de mí. Como si no le bastara ser gato y cordero quiere también ser perro. Una vez $c50$ le acontece a $cua|gu1era$ yo no veía modo de salir de dificultades económicas, ya estaba por acabar con todo. Con esa idea me hamacaba en el sillón de mi cuarto, con el animal en las rodillas; se me ocurrió bajar los ojos y vi lágrimas que goteaban en sus grandes bigotes. ¿Eran suyas o mías? ¿Tiene este gato de alma de cordero el orgullo de un hombre? No he heredado mucho de mi padre, pero vale la pena cuidar este legado. Tiene la inquietud de los dos, la del gato y la del cordero, aunque son muy distintas. Por eso le queda chico el pellejo. A veces salta al sillón, apoya las patas delanteras contra mi hombro y me acerca el hocico al oído. Es como si me hablara, y de hecho vuelve la cabeza y me mira deferente para observar el efecto de su comunicación. Para complacerlo hago como si lo hubiera entendido y muevo la cabeza. Salta entonces al suelo y brinca alrededor. Tal vez la cuchilla del carnicero fuera la redención para este animal, pero él es una herencia y debo negársela. Por eso deberá esperar hasta que se le acabe el aliento, aunque a veces me mira con razonables ojos humanos, que me instigan al acto razonable. C. Realiza $2acon$ $moch$ atención lo siguiente: $Actinidad:cambia$ los ojos, cambia la realidad Las impresiones que tenemos sobre una historia pueden cambiar radicalmente dependiendo de quién nos la cuenta. Vuelve a escribir el relato que acabas de leer, pero hazlo como si fueras el gato-cordero. Antes de comenzar con esta nueva versión, piensa qué tipo de personalidad tendrá este curioso animal. ¿Es astuto o torpe?, ¿es valiente o asustadizo?, ¿tiene algún plan para el futuro?, realmente quiere o el humano con el que vive sencillamente no logra comprenderlo jamás?
Bachillerato
Español
search-thumbnail-Érase una vez una vez. hace mucho tiempo, una isla en la que había un pueblecito. En 
ese pueblo vivía una familia muy pobre Cuando estaba próxima la navidad, ellos no 
sabían como celebrar sin dinero, entonces el padre de familia empezó a preguntarse 
como podía ganar dinero para pasar la noche de navidad compartiendo una rica cena 
con su familia y disfrutando de una velada junto al fuego. 
Se le ocurrió entonces que quizá ganaría algo de dinero vendiendo árboles de $Nav1d0d$ 
así al día siguiente, se levantó muy temprano algunos 
montaña, corto cinco pinos y y sle os fue a la $ontana$ a pcaorrta ar venderlos 
arbolitos. Subió $6alan0n$ puso en su $corro29$ 
en el mercado. 
Cuando sólo quedaban dos días para Navidad, $\left(o60y$ $a$ nadie le había comprado ninguno 
de $osp\left(nos$ $ydhombr$ comenzó a ponerse muy $riste$ pues anhelaba llevar a casa una 
rica cena y hermoso árbol de $nay6ad$ con decoraciones especiales. 
$Finaimcnte$ se dio por vencido de que nadie le compraria ningún arbolito y en camino a 
casa se $encontr6a$ a un hombre pidiendo limosna, al cual le dijo que no tenía ni un centavo 
para darle, pero que con gusto le regalaba esos cinco $arbobtos$ que nadie le compró. 
Así por fin muy $riste$ el hombre regresó a su casa. y cual fue la sorpresa que recibió 
pues encima de su mesa había una rica cena y al lado un hermoso y grande arbolito. 
B con gran inquietud le preguntó a su esposa de donde había salido tal regalo, su esposa 
le explicó que un hombre de aspecto muy descuidado había llevado todos esos regalos a 
la casa: entonces recordó a aquel hombre al que le regaló los arbolitos y pensó que 
había sido él quien en gratitud había concedido esa $acgia$ para su $faml3a$ 
1.¿Cuál era la intención del papá al vender 
arbolitos de navidad? 
$12.ia0e$ fue lo que le ofreció el papá al hombre 
que pidió limosna? 
$13.ia0e$ sorpresa recibió el papá cuando llegó a 
$casa7$
Érase una vez una vez. hace mucho tiempo, una isla en la que había un pueblecito. En ese pueblo vivía una familia muy pobre Cuando estaba próxima la navidad, ellos no sabían como celebrar sin dinero, entonces el padre de familia empezó a preguntarse como podía ganar dinero para pasar la noche de navidad compartiendo una rica cena con su familia y disfrutando de una velada junto al fuego. Se le ocurrió entonces que quizá ganaría algo de dinero vendiendo árboles de $Nav1d0d$ así al día siguiente, se levantó muy temprano algunos montaña, corto cinco pinos y y sle os fue a la $ontana$ a pcaorrta ar venderlos arbolitos. Subió $6alan0n$ puso en su $corro29$ en el mercado. Cuando sólo quedaban dos días para Navidad, $\left(o60y$ $a$ nadie le había comprado ninguno de $osp\left(nos$ $ydhombr$ comenzó a ponerse muy $riste$ pues anhelaba llevar a casa una rica cena y hermoso árbol de $nay6ad$ con decoraciones especiales. $Finaimcnte$ se dio por vencido de que nadie le compraria ningún arbolito y en camino a casa se $encontr6a$ a un hombre pidiendo limosna, al cual le dijo que no tenía ni un centavo para darle, pero que con gusto le regalaba esos cinco $arbobtos$ que nadie le compró. Así por fin muy $riste$ el hombre regresó a su casa. y cual fue la sorpresa que recibió pues encima de su mesa había una rica cena y al lado un hermoso y grande arbolito. B con gran inquietud le preguntó a su esposa de donde había salido tal regalo, su esposa le explicó que un hombre de aspecto muy descuidado había llevado todos esos regalos a la casa: entonces recordó a aquel hombre al que le regaló los arbolitos y pensó que había sido él quien en gratitud había concedido esa $acgia$ para su $faml3a$ 1.¿Cuál era la intención del papá al vender arbolitos de navidad? $12.ia0e$ fue lo que le ofreció el papá al hombre que pidió limosna? $13.ia0e$ sorpresa recibió el papá cuando llegó a $casa7$
Primaria
Español